miércoles, 27 de junio de 2012

Bienaventuranzas del Artista de Dios (Parte 2)

  • Felices los artistas que entienden que son simples servidores musicales por medio de los cuales los demás creen en el Señor. Felices porque enseñan a seguir "a Jesucristo como Señor" ( 2 corintios 4, 5) y no a sí mismos por su canto. Hoy que la industria cultural arrastra grandes multitudes de "fans" a seguir ídolos humanos prefabricados como objetos de consumo. 
  • Felices los artistas que no se dejan seducir por el orgullo, la vanidad y la soberbia que les da un liderazgo musical otorgado por los hombres, porque han comprendido que el poder viene de Dios. 
  • Felices los artistas que practican la caridad con los más pobres. Porque Jesús dijo: "Todo favor que habéis hecho a los demás, aunque sea a los más humildes, yo lo recibo como hecho a mí mismo". Mateo 25,40. 
  • Felices los artistas que guardan una armonía cristiana en su vida personal , familiar y comunitaria, dando ejemplo a los demás por lo que creen, dicen, cantan, hacen, piensan y sienten. 
  • Felices los músicos que han sido objeto de persecución, rechazo, burla, o que han sufrido carencias físicas por cantar el Evangelio. Cor. 4 1-2 "No nos desanimemos porque Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo". 
  • Felices los artistas que crean sus obras no solo con la razón y la voluntad, sino con fe y con amor a Dios.

lunes, 25 de junio de 2012

Bienaventuranzas del Artista de Dios (Parte 1)

  • Felices los que anuncian el evangelio a través del arte para hacer de la iglesia y de nosotros en ella, testigos vivos de Jesucristo transformados por su Espíritu en una nueva creación. " Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros y seréis mis testigos" (hechos 1, 8)  
  • Felices los que cantan a Dios con su vida y con su voz, para hacer del arte musical un camino hacia la santidad. 
  • Felices los testigos de Dios que cantan con coraje para afrontar los grandes desafíos de la época actual. " Señor concede a tus siervos anunciar con toda franqueza tus palabras" (Hechos 4,29) 
  • Felices los artistas que no callan su voz ante la injusticia y la opresión que viven los demás, que no se dejan vencer por el temor y las dificultades, que no se avergüenzan de proclamar el Evangelio con su canto, porque su premio será grande en los cielos. "Para Ti es mi música Señor, voy a cantar tu verdad y tu justicia". 
  • Felices los artistas humildes de corazón que reconocen sus talentos y dones musicales como un regalo de Dios. "Dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt.5) 
  • Felices los artistas que renuncian a la riqueza, a la fama, el poder y el dominio que otorga el mundo secular, por cantarle a Dios. Felices porque cantan al servicio de Dios y "no al servicio de la idolatría y de la glorificación del hombre" (Dn 3,5)  
 Continuará...

viernes, 22 de junio de 2012

La Verdad de la Música Protestante!

Hola a todos!!! El día de hoy queremos compartir con ustedes este excelente programa donde el ExPastor protestante Fernando Casanova habla acerca de la Verdad de la Música Protestante y como debe ser la postura de nosotros los Católicos...



miércoles, 20 de junio de 2012

El Padrenuestro del artista católico

¿Cuál será el instrumento preferido de Dios? ¿Acaso el órgano de tubos presente en casi todos nuestros templos ? Tal vez el arpa, asociada siempre a los lugares celestiales ? Más allá de gustos particulares, creo que coincidiremos todos en que el instrumento preferido de Dios es el músico, toque éste la guitarra, el órgano o la batería. Y como todo instrumento, a veces se desafina, pero ...cómo afinar este instrumento tan particular? La respuesta es sin duda la oración, el contacto con Dios, que siempre nos armoniza y nos devuelve la paz. Jesús nos enseña a orar con el Padrenuestro (Mt.6,9-15) .

Mi instrumento es la guitarra, que como todos saben, tiene seis cuerdas y utilizaré el ejemplo de la afinación de la guitarra como analogía de “nuestra afinación”.¿Cuales son las seis cuerdas espirituales que tenemos que afinar en nuestra vida ? Yo suelo afinar la guitarra comenzando por abajo, por la primera cuerda, el mi. Y la primera cuerda que tenemos que afinar es justamente el mi, el yo, el ego, el orgullo, el querer hacer nuestra voluntad y no la voluntad de Dios. Se afina con el versículo10 “venga tu reino...”, pedirle a Dios cada día que se haga su voluntad , que venga su reino, su gobierno a nuestra vida, aunque a veces no comprendamos el sentido de ciertos acontecimientos.

La segunda cuerda en la guitarra es el si y en nuestra vida es la anSIedad . Típico de nuestros tiempos, en que todos andamos corriendo para llegar primeros a ningún lado y en donde nuestra preocupación por lo que va a suceder mañana, nos impide disfrutar de cada día. Esta cuerda se afina con el versículo 11 “ danos hoy nuestro pan de cada día...” A todos nos gustaría que además de lo necesario para cada día se nos diera algo más para el día siguiente, no?, sin embargo Jesús nos enseña a pedir sólo lo necesario para cada día. Es su receta contra el stress (Mt, 6,34 : “No se preocupen del mañana...” )

La tercera cuerda en la guitarra es el sol y en nuestra vida es el perdón. El SOL brilla en nuestra vida cuando pedimos perdón a Dios por nuestras faltas en la oración personal y fundamentalmente en el sacramento de la confesión. Esta cuerda se afina con el versículo 12,a “perdónanos nuestras deudas...”
Siempre que fallemos a Dios o a nuestros hermanos, debemos pedir perdón, para tener una conciencia limpia y no cultivar la hipocresía.

La cuarta cuerda es el re y en nuestra vida es el REsentimiento :v.12,b” así como nosotros perdonamos...”Obviamente esta cuerda está íntimamente unida a la anterior. Le pedimos a Dios que nos perdone de la misma manera que perdonamos nosotros. Y si nosotros no perdonamos....el texto es claro, la conclusión es obvia verdad ?

La quinta cuerda es el la y en nuestra vida es LA tentación. Se afina con el v.13, a“y no nos dejes caer en la tentación...”.

Cada día pedirle al Señor que nos proteja de las tentaciones que el mundo nos ofrece, y de las dudas que aparecen en nuestra mente : “será cierto que Dios me ama así tal como soy ?” “ será cierto que perdona tooooodos mis pecados ?“ etc. Si esta cuerda se resiste un poco al ser afinada se recomienda usar el afinador (leer el Evangelio) . Satisfacción garantizada !

Nos queda sólo la sexta cuerda por afinar, el MIedo, el temor que nos paraliza y que muchas veces nos impide avanzar en distintas áreas de nuestra vida. Se afina con el versículo 13 b “líbranos del mal”.El mal que bajo diferentes máscaras (miedo, desanimo, pesimismo, etc.)busca que nos detengamos y pensemos que nada de lo que hacemos es lo suficientemente bueno.

Cuando el instrumento está afinado, siente amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí, es decir “los frutos del Espíritu” y está listo para que el verdadero ARTISTA (nuestro Padre Bueno) pueda ejecutar su canción en nuestra vida.

Tomado de www.trovador.com 

viernes, 1 de junio de 2012

Oremos Por Nuestras Familias


En estos días se está celebrebrando en la ciudad de Milán, Italia el VII Encuentro Mundial de las Familias donde nuestro Papa Benedicto XVI nos hablará a todas las familias del mundo!! Es momento que centremos nuesta vista y atención en la familia porque es lo más importante que tenemos y donde damos nuestros primeros pasos de fe. Sin familias católicas, no habrán seminaritas ni músicos católicos... por eso cada día en nuestras oraciones digamos confiadamente: 

SEÑOS DANOS MUCHAS FAMILIAS SANTAS!!!

martes, 29 de mayo de 2012

¿Quién es el Espíritu Santo?

Santa Teresa llama a nuestra alma un castillo interior, un palacio. En ese castillo, palacio o templo vive "El dulce huésped del alma": El Espíritu Santo.

¿Quién es el Espíritu Santo? Jesucristo le llama el Consolador. En nuestra alma vive el AMOR, vive allí de forma permanente, llegó a nuestra alma para quedarse. “¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo vive en vosotros?” decía San Pablo a los primeros cristianos.

Su estancia en el castillo obedece a una tarea que debe realizar, se le ha encargado que haga de ti un santo ó una santa, un apóstol. Desde el primer momento de la entrada en tu alma, en el bautismo, se ha dedicado a trabajar a destajo, ha trabajado muchos años, se ha llevado muchos desengaños, porque hay que ver cómo nos hemos portado con Él.

Ha sufrido, posiblemente, el destierro, le hemos roto su obra maestra, como el niño malo que destruye de un puntapié el castillo que construye el niño bueno en la playa. Y sobre las ruinas de nosotros mismos ha vuelto a colocar otra vez piedra sobre piedra, con una paciencia y con un amor tan grandes que sólo porque es Dios los tiene. Él no desespera, más aún tiene abrigadas firmísimas esperanzas de acabar con su obra maestra contigo. Él sabe que puede aunque tú no seas mármol de Carrara, sólo necesita algo de colaboración de tu parte o por lo menos que no le estorbes..

Los medios: la gracia santificante, las gracias actuales, sus inspiraciones, dones y frutos.

¿Cuál es su estrategia? La describe muy bien un himno dedicado al Espíritu Santo. Seleccionaré algunas partes de este himno.


Primero: El mejor consolador

Consolando, secando lágrimas, arrancando los cardos y las ortigas del desaliento, tristeza y amargura. Uno de sus mejores oficios -lo sabe hacer muy bien- es consolar, por fortuna para nosotros que somos bastante llorones y necesitamos algo más que kleenex para nuestros ratos de tristeza. El mejor Consolador, ya sabemos. Cuando lleguen los momentos más penosos en los que llorar el poco, cuando la crisis nos agarre por el cuello y nos patee, acudir a quien quiere y puede consolarnos.

Nosotros podemos decir que me sorprende la realidad más radiante que vivimos los cristianos y, por tanto, no tenemos soledad, tristeza, lágrimas. Arrancarnos la tristeza peor, la de la separación de Dios, la de la infidelidad. Alegrarnos inmensamente de haber sido hechos hijos de Dios, alegrarnos de que nuestros nombres están escritos en el cielo, vivir con alegría diaria contagiosa, alegría en el dolor, en la enfermedad, alegría en las buenas y en las malas. Espíritu Santo, haznos apóstoles de la alegría, haznos vivir un cristianismo alegre, que vivamos con aire de resucitados, y que hagamos vivir a los otros así también.

Segundo: Dulce huésped del alma

Es uno de los títulos más hermosos. No huésped inoportuno. Cuantos huéspedes con los que nosotros no quisiéramos encontrarnos, a los que les damos la vuelta. En el caso del Espíritu Santo es un dulce huésped, esperado con ansia, acogido con cariño, porque siempre trae buenas noticias, buenos regalos, dones; El mismo es el Don por excelencia.

¿Me alegro de tenerlo siempre conmigo, lo entristezco con mi desamor, le pido muchos regalos espirituales? Y ¿qué le doy yo: mi amor, mi fidelidad? ¿Le escucho dócilmente? ¿El himno "Ven, Espíritu Creador" es mi saludo mañanero, son las mañanitas al dulce huésped de mi alma? ¿Alguna vez se las he cantado? Recordemos la frase de San Pablo; "¿No sabéis que sois templos del Espíritu Santo? Él ora con nosotros y por nosotros. Vivo, por tanto, en la presencia del Espíritu Santo, gozo minuto a minuto de su compañía gratísima, y su gracia está siempre a mi disposición.


Tercero: Dulce refrigerio

Cuando el bochorno arrecia y la lengua se reseca como ladrillo y el sudor empapa la ropa, una simple coca-cola fría, un ventilador oportuno, una alberca, solucionan el problema. Pero hay otros bochornos y calores interiores que requieren de otro refrigerio. Cuando se encrespan las pasiones, cuando el orgullo se revuelve como león herido, cuando la sensualidad con su baba venenosa quiere manchar el corazón y el alma, cuando la fiebre del mundo (placeres, dolce vita...) queman de ambición nuestro espíritu, llamar urgentemente al Espíritu Santo, para que nos brinde su dulce refrigerio y vuelvan las cosas a su lugar: El mundo allá y yo acá.


Cuarto: Tregua en el duro trabajo

Ofreciendo descanso en el duro bregar de la vida. Una mañana de domingo en la casa con niños, un día en la oficina en que todo salió mal, cansa, erosiona, desgasta, produce no rara vez frustración. Cuando uno de plano está agotado, abrumado por el trabajo los problemas y las preocupaciones, acudir sencillamente a quien es descanso en el trabajo, ¡OH Espíritu Santo, desperdiciado tantas veces que gemimos bajo el peso del trabajo! ¡OH jornaleros que teniendo la fuente a unos metros se mueren de sed! Dios es abismo de amor, torrente de felicidad, éxtasis de la vida, tenerlo tan cerca y morirse de hambre, la fuente a unos pasos y morirse de sed, la hoguera alumbrando en torno y morirse de frío, el amor cerca del corazón. Sólo unos pasos tenía que dar. Vivir cerca de la luz, y morir en el túnel de las tinieblas.


Quinto: Brisa en las horas de fuego

Siendo frescura en medio del calor. Un vaso de agua fría en un día de verano, la sombra de un árbol en el campo abrasado, una brisa fresca, una fuente fría junto al camino polvoriento, cuanto se agradecen. En la vida no podemos estar luchando todo el tiempo, somos humanos y necesitamos de tanto en tanto de un respiro. El Espíritu Santo es el agua fría, es la sombra, la brisa fresca y nuestra fuente de agua viva junto al camino de la vida.


Sexto: Gozo que enjuga las lágrimas

Consolando en la aflicción. Buena falta nos hace: lloramos como niños chicos por cualquier cosa. Llorar equivale a desanimarnos, a perder el entusiasmo por nuestra vocación cristiana y humana, a querer volver atrás. Para esos momentos malos, en que podemos reaccionar como niños caprichosos, acudir a quien es el consuelo en la aflicción.

Se le atribuye al Espíritu Santo casi un oficio de madre. El sufrimiento se encuentra en la vida de todos. Cuando se le espera y cuando no. El padre Maciel decía: "Unos de una manera y otros de otra, todos llevan su calvario y van por este camino en que los ha medito el pecado original. Lágrimas y sufrimientos anidan en el ser humano, en el hombre como hombre muy escondidos y salen cuando ya no pueden más”. Por ello necesitamos la presencia del Espíritu Santo".

Posteriormente, el himno al que nos estamos refiriendo añade una serie de peticiones al Espíritu Santo.


Séptimo: Lava lo que está manchado

Lava lo que está manchado: mi alma llena de arrugas, mi corazón manchado de afectos desordenados, mi pequeño mundo lleno de cosas humanas, de tierra, de lodo; mi mente y mis sentidos a veces tan vacíos de Dios y tan llenos de mis pasiones desordenadas. Lava sobre todo la conciencia de todo pecado e imperfección, de las salpicaduras del mundo, de las manchas de pasiones, del barro de los malos pensamientos. Lava y purifica nuestra intención en el obrar, que a veces se tiñe de negras aficiones: el egoísmo, vanidad, respeto humano son manchas grasientas que requieren de un eficaz blanqueador. Necesitamos que des una limpiadita a nuestras virtudes.


Octavo: Riega el desierto del alma

Somos raíz de tierra árida, árbol que crece en la estepa. ¿Han visto ustedes los árboles que crecen en las orillas de los ríos? ¡Qué diferencia! Siempre están verdes. Decía el poeta Antonio Machado estas hermosas palabras: “Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido".

A base de agua los judíos han hecho florecer el desierto del Sinaí. Tú puedes, Espíritu Santo, hacer florecer mi desierto, esa estepa en que a penas los cardos y las jaras crecen. Y entonces crecerán virtudes, crecerán buenas obras en mi alma.


Noveno: Sana el corazón enfermo

Médico de todas las enfermedades, médico de las enfermedades que he tenido y que ahora sufro, médico a domicilio.

Señor, si quieres, puedes curarme la lepra, el cáncer, el SIDA, la gangrena, la parálisis espiritual, las fiebres reumáticas, el escorbuto. ¿Cuál es mi enfermedad? Escuchemos en seguida la frase de mando: ¡Levántate y anda! Médico de las almas, que sabes la enfermedad y conoces la medicina, ¿cuál es mi enfermedad y mi mal? ¡Dímelo!.. Y proporciona el remedio que Tú sabes y yo no quiero aceptar a veces; cúrame antes de que la enfermedad me cause la muerte, cúrame las heridas que mi orgullo, sensualidad y egoísmo me abren a diario, las heridas de mis pecados antiguos y de mis pecados de hoy.


Décimo: Doma el Espíritu indómito

Dobla mi orgullo, ablanda mi cabeza dura y mi duro corazón; si es de piedra, hazlo de carne; hazme bajar la cabeza ante la obediencia y dar el brazo a torcer. Hazme duro para conmigo mismo, que no acepte flojedades, medias tintas, fariseísmos, pero hazme blando con los demás, como un pedazo de pan que dé alimento a todos los que se crucen en mi camino; hazme, Señor, instrumento de paz, como te pedía Francisco de Asís: "Donde haya odio, ponga yo tu amor, donde haya injurias, perdón".


Once: Calienta lo que está frío

A veces somos témpanos flotantes, corazones en frigorífico, que nos se derriten con las grandes motivaciones del amor de Cristo, el celo por la salvación de las almas, la vocación a la misión. Te pido un amor apasionado, pasión por la misión.


Doce : Endereza lo que está torcido

¿Cuántos criterios en mi vida andan torcidos? Enderézalos endereza los malos hábitos, por ejemplo, el hábito de pensar mal, el hábito tan arraigado de murmurar de mis hermanos, el hábito terrible de la ociosidad, del no hacer nada, el hábito que mata la oración, la rutina, el hábito de la pereza, el hábito que empequeñece mis fuerzas con la pusilanimidad, la timidez. Quiero dejarte el timón de mi vida, de mi barca, y quiero remar con todas las fuerzas de mis brazos.

Para concluir, demos un repaso a los deberes que tenemos con este ilustre huésped: En primer lugar, tomarlo en cuenta, hacerle caso, no dejarlo solo, ignorado abandonado. Porque dejamos abandonado el Amor.

En segundo lugar: Gratitud: le debemos tanto. La ingratitud es cardo que crece en los corazones pero sobre todo en los corazones de los cristianos, por el simple hecho de haber recibido demasiadas cosas de Dios.

En tercer lugar: Amor. Debería ser fácil amar al AMOR, enamorarse del que nos ama infinitamente a cada uno de nosotros. Antes de pedirnos que le amemos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y todas las fuerzas, antes nos ha dicho Él: "Te amé con un amor eterno".

En cuarto lugar: Docilidad y colaboración. Para ser santos debemos dejarnos guiar y obedecer al capitán del barco.

En quinto lugar: Cuando menos no estorbarle, dejarle trabajar en nosotros. “Hoy, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”.


EL HIMNO AL ESPIRITU SANTO.

Ven Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles,
Llena de gracia celestial
Los pechos que tu creaste.

Te llaman Paráclito,
Don de Dios altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú, don septenario,
Dedo de la diestra del Padre,
Por ]El prometido a los hombres
Con palabras solemnes.

Enciende luz a los sentidos
Infunde amor en los corazones,
Y las debilidades de nuestro cuerpo
Conviértelas en firme fortaleza.

Manda lejos al enemigo,
Y danos incesantemente la paz,
Para que con tu guía
Evitemos todo mal.

Danos a conocer al Padre,
Danos a conocer al Hijo
Y a Ti, Espíritu de ambos,
Creamos en todo tiempo.

Que la gloria sea para Dios Padre,
Y para el Hijo, de entre los muertos
Resucitado, y para el Paráclito,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net

lunes, 21 de mayo de 2012

¿Después de la Ascensión, qué?

¡No podemos quedarnos mirando al Cielo! Ahora nos toca a nosotros ser la voz de Jesús para alentar y consolar.



Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que anuncie la Buena Nueva. Ahora nos toca a nosotros, sus discípulos, hacerlo. Los Sacerdotes predicando(sobre todo)con la palabra, los laicos predicando(sobre todo) con el ejemplo, los padres de familia predicando con la palabra y el ejemplo.

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que compadezca a los pobres y lo enfermos. Ahora nos toca a nosotros.

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que multiplique los panes y los pescados para alimentar a las multitudes. Esa es ahora nuestra tarea, multiplicando nuestros esfuerzos para dar de comer sino a las multitudes, por lo menos a los pobres que podamos.

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que cuide a sus ovejas. Ahora nosotros tenemos que velar por ellas, especialmente por aquellas (el cónyuge, los hijos, los hermanos, los trabajadores) que Dios nos ha encomendado a cada uno.

Después de la Ascensión a nosotros nos toca ser la voz de Jesús para alentar y consolar. Sus manos para tenderlas a todo el que necesite ayuda. Sus pies para llevarlo a donde no lo conocen.

Después de la Ascensión:

¡No podemos quedarnos mirando al Cielo! 

Tomado de: http://es.catholic.net